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Referencia histórica
Desde que en 1957 el lanzamiento del Sputnik-1
supuso el comienzo de la era de los satélites artificiales y su
posterior uso en aplicaciones para el interés de la comunidad mundial,
la tecnología ha avanzado en este aspecto de manera espectacular, y uno
de los campos en los cuales se ha manifestado especialmente dicho
avance, es en las aplicaciones que conciernen a las ciencias de la
Tierra, y dentro de ellas, de manera notable en el estudio de su forma y
dimensiones (Geodesia).
Este proyecto se hizo realidad entre los
meses de febrero y diciembre de 1978, cuando se lanzaron los cuatro
primeros satélites de la constelación NAVSTAR, que hacían posible el
sistema que resolvería la incógnita de nuestra posición en la Tierra.
A principios de los años 80s, se empezaron a
utilizar estos métodos para aplicaciones de índole civil, tales como
actividades de navegación aérea, marítima y terrestre, lo que supuso un
importante avance en la organización y el estado de los transportes y
comunicaciones mundiales.
Dentro de los grupos de Sistemas de Geodesia
Espacial, destacan la Constelación NAVSTAR (Navegación por Satélite en
Tiempo y Distancia) y la Constelación GLONASS (Sistema Global de
Navegación por Satélite). También se encuentra en pleno desarrollo y
próximo a comenzar la serie de lanzamientos el Proyecto Galileo (GNSS)
Sistema de Navegación Satelital Europea.
Ambas
constelaciones fueron creadas por los Departamentos de Defensa de los
Estados Unidos y Rusia, respectivamente, y sus principal cometido era
poder posicionar un objeto en la superficie de la Tierra a través de las
señales emitidas en forma de ondas de radio por los satélites de dichas
constelaciones, que dicho objeto procesaba en la superficie,
determinando así su posición con una precisión en función del tipo de
información recibida, tiempo de recepción y condiciones de la emisión.
Pero quizá, las aplicaciones el las cuales
estos sistemas han calado más hondo son la Geodesia y la Topografía, a
partir del descubrimiento de que dichos sistemas de posicionamiento
podían aportar las precisiones requeridas para el desarrollo de estas
ciencias y su aplicación en el desarrollo de infraestructuras,
cartografía, dimensionamientos, sistemas de información geográfica,
estudios de movimientos y deformaciones, y para fines más expeditos como
la navegación y el ocio.
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