Podría decirse que GeoInformación existe porque –hasta el momento de su
edición– no había en América Latina una publicación en castellano sobre
GIS y temas relacionados. Pero el GIS en castellano, ¿no debería ser SIG?
Este problema nos preocupaba muchos meses antes de la edición del primer
número. Cuando en Editorial Terra encaramos este proyecto, una de nuestras
tareas fue la de encontrar un nombre que represente la revista en la mente
de los potenciales lectores. Al ser una publicación hermana de CADXPress
(nuestra revista mensual sobre sistemas de diseño asistido por
computadora) una opción obvia era "GISXPress". Sin embargo, rápidamente
surgió la pregunta de si no debería llamarse "SIGXPress", considerando que
la sigla SIG corresponde a Sistemas de Información Geográfica, la frase
que usamos en castellano.
Al final, quedó claro que esta publicación trataría más temas que GIS (o
SIG), abarcando otras tecnologías geoespaciales que tanta importancia
tienen en la industria, incluyendo GPS (¿SPG?) y observación remota, entre
otros. Por ello, terminamos optando por "GeoInformación". Este término
representa lo que nos interesa aquí, que es el trabajo con información
geográficamente referenciada, más allá de las tecnologías particulares que
sostienen la actividad en un momento dado.
Contentos con el nombre, la disyuntiva "GIS o SIG" quedó de lado, pero la
verdad es que aún no hemos resuelto este pequeño problema. Si uno lo
piensa un poco, se verá que no es tan sencillo adoptar un criterio lógico.
El problema de las siglas se da reiteradamente al escribir sobre temas
relacionados con la informática. Ya con CADXPress lo enfrentamos, y en ese
caso quedó claro que prácticamente en todo el mundo hispano, incluyendo a
los españoles (que son los que más tienden a traducir siglas), se utiliza
comúnmente el término CAD y no DAC. También se dice memoria RAM en lugar
de MAA (Memoria de Acceso Aleatorio), y CPU en lugar de UPC (Unidad de
Procesamiento Central), aunque hemos visto este último en alguna
publicación.
Parecería, entonces, que las siglas derivadas del inglés dominan, pero no
siempre es así. Hablamos de la OTAN y no de la NATO, de la ONU y no de la
UN, y del ADN y no del DNA. También, muchos lectores hablan de SIG y no de
GIS, y por ello seguimos con nuestra duda.
Olvidándonos de las costumbres, también es interesante contemplar cuál de
las dos prácticas es realmente más útil. La ventaja de utilizar las siglas
en el idioma original es obvia: la traducción es mucho más fácil. Además,
los lectores que pueden leer en el idioma en el cual fue creada la sigla
(generalmente inglés, pero no siempre), tienen una gran ventaja al leer
documentos en ese idioma, ya que los términos le resultan familiares.
Por otro lado la cosa se complica cuando aparte de memorizar las siglas
queremos saber qué significan. No es evidente que GIS quiere decir
"Sistema de Información Geográfica", pero SIG nos da una pista, o por lo
menos una mejor herramienta mnemotécnica.
Hasta aquí hemos hablado a favor de cada concepto desde el punto de vista
práctico. Seguramente algunos dirían que en realidad es una cuestión de
principios, y que si hablamos en castellano, pues escribamos en
castellano. Aunque esta actitud es tan válida como comprensible, creemos
que el mejor principio es trabajar mejor y con menos problemas. Si se
acepta esa premisa, es evidente que hay que hacerle caso a la gente que
trabaja con estas herramientas. Si dicen RAM, pues que sea RAM, y si dicen
ADN... El problema sólo surge cuando dos términos, como GIS y SIG, no
logran una mayoría clara. Eso es lo que percibimos desde esta publicación.
Por ello, y por ahora, nuestra política editorial con respecto a este tema
es mantener el término utilizado por el autor. Considerando que traducimos
muchos artículos del inglés, esta solución no es muy buena, y queremos
adoptar un término único dentro de lo posible.